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Campamento de invierno 2019

15/12/2018- Llegamos a una mansión muy peculiar

Por la mañana quedamos a las 9:30 en ambas sedes preparados para vivir un fin de semana de grandes aventuras. Cogimos el metro en Mislata y sobre las 10:30 llegamos a Godella, una vez allí  anduvimos por el pueblo hasta llegar a una enorme mansión donde conocimos a Rose una encantadora señora del edificio, quien  nos invitó a pasar la noche allí.

Tras el almuerzo jugamos a un juego donde debíamos dibujar un mapa de la zona y conocer los alrededores. Además de dibujarlo teníamos que hacer distintas pruebas donde demostrábamos nuestras capacidades, por ejemplo catando con galletas en la boca demostrábamos nuestra capacidad interpretativa o resolviendo un acertijo demostrábamos nuestra inteligencia.

Tras la comida cada equipo se reunió con su monitor y aprovecharon para conocerse. Ya por la tarde realizamos unas olimpiadas de niños contra monitores, jugamos a juegos superchulos como El banderín o derribar el bolo (Un juego con mecánica parecida al balonmano pero que en vez de meter gol hay que tirar un par de bolos).  Tras una reñida competición finalmente ganaron los niños, pero poco tiempo pudieron celebrar la victoria, ya que vino un rival de Rose llamado Álec y le  robó unas llaves que se habían transmitido de generación en generación entre toda su familia, pero no se sabía que habría. Decidimos que por la noche intentaríamos recuperarlas.

Después  de merendar un rico bocadillo de nocilla y de un tiempo libre vino la cena, tuvimos sopa de pescado y fideos, pollo, ensalada y de postre a elegir entre lácteo o fruta.

Por la noche para recuperar los documentos hicimos un mix de juegos nocturnos similares que hacemos en los campamentos. Primero tuvimos que encontrar a los exsecuaces de Álec que estaban escondidos por los alrededores para que nos diesen información útil para encontrar a este. Ellos nos dijeron  que un exsecuaz que rondaba por la zona con un farolillo rojo nos podía ayudar. Tras buscarlo y encontrarlo nos dijo que  estaba arrepentido de sus malas acciones y que  Álec lo estaba buscando lo estaba buscando por su traición. También nos dijo  que nos daría disfraces para poder ocultarnos e infiltrarnos en su castillo si le ayudamos a conseguir que le cuñasen unos pasaportes. Para ello debíamos buscar a unas personas escondidas por los alrededores, estas emitían sonido para que les encontrásemos y pasar desapercibidos ante Álec. Tras una larga búsqueda finalmente los localizamos, nos cuñaron los pasaportes y conseguimos los disfraces. Con estos, fuimos a la montaña donde estaba el castillo de Álec e intentamos subir intentando que los malos no nos reconociesen. Si los secuaces nos veían y descubrían quienes éramos debíamos bajar y volver a empezar. Conseguimos las llaves y por casualidad un mapa de un tesoro.  Tras un trabajo bien hecho hicimos un pis y nos fuimos a dormir.

 

16/12/2018- ¡A por el tesoro y vuelta!

Nos levantamos a las 8:30, desayunamos leche con colacao, galletas, tostadas de mermelada, cruasanes, cocas y zumo, teníamos que coger fuerzas para empezar a buscar el tesoro.

Tras el desayuno empezamos a seguir el mapa para buscar el tesoro. Pero para andar para que nos dejasen pasar por la zona debíamos responder a unas preguntas de cultura general y ayudar a los trabajadores a unos trabajos; como ayudarle a transportar carbón caliente con cuidado para no quemarnos (transportar una pelota dándole toques) o encontrar un tesoro en una mina de la mansión (Juego del torpedo). Finalmente encontramos el tesoro, este era unos amuletos, con ellos hicimos unos colgantes que nos enseñó a hacer Rose.

Para comer tuvimos arroz al horno, entremeses, ensalada y de postre frita o lácteo a elegir. Por la tarde tuvimos tiempo de jugar a distintos juegos de mesa y de jugar a un partido de balontiro. Finalmente cansados, pero contentos de haber vivido un fin de semana lleno de aventuras nos despedimos de la mansión y cogimos el metro para volver a casa.

 

 

 

 

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